Blandiendo la espada blanda
Se elige entrar a ellas,
o desecharlas.
o desecharlas.
Una vez adentro,
serán victorias,
y a alguno producirán dolor,
o bien, resultarán en derrotas,
escritas en libros para quienes
deseen estudiarlas.
Desde el viejo perseguidor de molinos,
al pequeño jinete del caballo grande,
pasando por los delanteros,
medios y porteros,
hasta las suripantas que coleccionan
besos, a todos los seduce el campo
donde se baila con escudos y lanzas.
Nadie escapará nunca a una batalla,
como no escapará nunca a la vida,
o a la muerte.
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